1. Cómo buscar primero el reino de Dios y su justicia

Buscar primero el reino de Dios significa priorizar a Dios, es decir, poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Significa poner en práctica el primer y más grande mandamiento, "Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza" (Deuteronomio 6:5)

Para esto, Jesucristo nos llamó a no poner excesivo énfasis (o mayor énfasis del debido) en las riquezas, la vestimenta o en las cosas materiales, sino primero el reino de Dios y su justicia (su justicia es lo que es necesario, lo que es correcto, el hacer el bien).

Mateo 6:31-34 “Por tanto, no se afanen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’. Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero el Padre de ustedes que está en los cielos sabe que tienen necesidad de todas estas cosas. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal".


Jesucristo enseñó de esta manera a considerar las cosas del reino de Dios como cosas más importantes que la comida, la bebida, el vestido (es decir, por encima y antes que nuestras necesidades personales). No estaba diciendo que esas cosas no sean necesarias. Por un lado, implícitamente se reconoce, afirma o ratifica que estas necesidades también existe. La Biblia reconoce de principio a fin que Dios nos hizo de esta manera, con necesidades físicas que han de ser suplidas. Es incluso un hecho que el reino de Dios nos lleva a compartir todas esas cosas con nuestro prójimo y a Dios le complace que lo hagamos para mostrar y cumplir con el amor del Padre. Sin embargo, el punto que Jesús nos estaba mostrando y reiterando es que es más necesario el reino de Dios y su justicia en nuestras vidas que la mismísima comida, y que nuestro enfoque debería ser suplir primero las cosas del reino, aun antes que suplir todas las otras cosas. Esto nos lleva a prégunta, ¿en qué consiste o de qué está compuesto el reino?

cf. Romanos 14:17: porque el reino de Dios no es comida ni bebida sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Gálatas 5:22-23 Reina-Valera 1960 22 - Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 

Miqueas 6:8 - ¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el SEÑOR? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios. 

 2 Corintios 4:18 BLPH - Y es que nuestro objetivo no son las cosas que ahora vemos, sino las que no vemos todavía. Esto que ahora vemos, pasa; lo que aún no se ve, permanece para siempre. 

En este sentido, nuestra sed de beber de la fuente de vida, del agua de vida que proviene del reino de Dios, y de compartir esto con los demás es preferible y más preciada que la misma agua física:

Juan 4:13-14 - Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 

Proverbios 15:17 - Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, Que de buey engordado donde hay odio.

Mateo 4:4 - Pero él respondió y dijo: —Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 

Tener hambre (tener ganas, tener un fuerte deseo o un anhelo ardiente) por las cosas del reino de Dios es más necesaria que el tener hambre por el alimento terrenal:
Juan 6:25-29 Reina-Valera 1960 -  Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a este señaló Dios el Padre. 28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 
Juan 6:32-38 Reina-Valera 1960 32 - Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Nuestra mentalidad a tener es mejor estar alineados primero a su reino antes que consumir o buscar la mismísima comida. “El que busca primero a Dios nunca carecerá de lo necesario”, dijo Hudson Taylor. Con este enfoque, las distracciones y los yugos de la maldad, consumismo, materialismo y el egoismo se hacen de lado para seguir al Espíritu Santo en la libertad que otorga Cristo.

Los frutos del Espíritu Santo son parte de lo que compone los principios espirituales del reino, y por eso podemos encontrar unas 10 maneras de priorizar este reino de Dios y su justicia de forma práctica. 

1. Buscando a Dios en la oración diaria

A.W. Tozer dijo que la clave de una vida cristiana victoriosa es permitir que Dios sea tu prioridad absoluta”. De nuevo, prioridad significa preferencia. De aquí se deriva todo. Preferir a Dios antes que al ser humano. Preferir estar con Dios y alinearse con Dios, antes que alinearse o estar con cualquier persona en el mundo o hacer cualquier otra cosa. 

Como dijo Andrew Murray: “La oración es el acto de colocar a Dios en el lugar que le corresponde: el primero”. Dedica tiempo cada día tiempo en privado para hablar con Dios y alinear tu corazón al suyo. No forzosamente tiene que ser largo, pero debe ser intencional y consciente. El punto es que la oración no sea por tradición, sino por una decisión sincera de buscarle, de conocerle, de estar más cerca y en mejor comunión y comunicación con Él. En el entendimiento de tu necesidad de Dios: de conocerle más, escucharle mejor, y estar en sintonía con Él. No se trata de ponerle muchas palabras, sino de ponerle mucho corazón. Expresa alabanza y adoración en la oración. La oración te conecta con Su corazón y dirección. 

Encuéntrale el gusto a la oración, pídele a Dios que forme en ti su carácter y los frutos de su Espíritu en la oración y que te llene de Él y de Su Espíritu Santo. 

Lucas 11:5-14 RV2015 - Les dijo también: —Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo y va a él a la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes porque ha llegado a mí un amigo de viaje y no tengo nada que poner delante de él”. ¿Le responderá aquel desde adentro: “No me molestes; ya está cerrada la puerta y mis niños están conmigo en la cama; no puedo levantarme para dártelos”? Les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, ciertamente por la insistencia de aquel se levantará y le dará todo lo que necesite. »Y yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo aquel que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá. »¿Qué padre de entre ustedes, si su hijo le pide[a] pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? O si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan?

Oración se trata de compartir con Dios lo que te gusta y dejar que Él te comparta lo que a Él le gusta. Haz tus planes con Dios y pídele que Él te revele sus planes contigo. Disfruta pasar tiempo con Él porque si tú haz puesto tu fe en Cristo, Dios también disfrutará pasar tiempo contigo. Reconoce las bendiciones de Dios en tu vida y agradécele siempre. Puedes hablarle con confianza pero háblale con reverencia entendiendo su grandeza. Reconoce todo lo bueno que proviene de Él y de su reino y exprésale tu gusto por ello. También preséntale tus peticiciones, pídele su intervención y platícale tus problemas, presenta tus peticiones y también la de otros, dejando todo en sus manos, entrégandole tus cargas y decidiendo poner tu confianza en Él y la esperanza de que Él te ayudará a resolverlos y Él te responderá. Él tiene todo el poder para hacerlo.

No importa cuántas cosas tengas que hacer o cuántos planes, deberes o responsabilidades tengas. El tiempo en oración con Dios no es tiempo malgastado ni desperdiciado. El tiempo dedicado a Dios es tiempo plenamente vivido e invertido en lo eterno.

Hay muchas maneras de orar a Dios. David escribió en Salmos 55:17 "Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz". Daniel tambén se arrodillaba tres veces al día para orar y dar gracias delante de Dios (Daniel 6:10). Una idea práctica de cómo formar este hábito de la oración es apartando todo lo que hay alrededor y pasar tiempo exclusivo y en intimidad con Dios en momentos específicos del día, como si fuera una cita con Dios. Si enfrentas una temporada muy difícil y sientes que necesitas al menos una hora de oración, puedes pasar 20 minutos en la mañana, 20 en la tarde, y 20 en la noche. 

Si tu día o actividades exigen mucho de ti durante el día, puedes pasar 20 minutos en la mañana, 10 en la tarde, y 30 en la noche antes de dormir. Si no tuviste tiempo apartado para hacerlo, ora con el tiempo que puedas, pero duérmete más temprano para despertarte más temprano y poder dedicar tiempo de oración al día siguiente. Puedes apartar tiempos de oración realmente como Dios te guíe. Jesús no estableció reglas específicas para todos respecto a la oración. Puede ser en la bañera, puede ser de pie o acostado; puede ser con la luz prendida o apagada; puede ser en tu habitación o en jardín. Puede ser debajo de un árbol; sólo o acompañado. Pero recuerda que no solo necesitamos de Dios en tiempos difíciles, sino también cuando las cosas parecen ir saliendo bien. Jesús no puso requisitos específicos para todos pero sí nos habló de la necesitad que tenemos de estar en constante oración en toda temporada para no caer en tentación. 

Deja que Dios te guíe en el proceso. Puedes empezar estando en quietud y reconociendo que Él es Dios. Dándole gracias por todo lo que se pueda dar gracias (aun en medio de circunstancias difíciles). Dale gracias por lo que ha hecho, porque te sostiene, pero también por lo que hará, como un acto de fe. Alábale y adorale en medio de la oración. Que la adoración y la oración se unan y el Espíritu te de palabra que decir porque no sabemos cómo orar, pero el Espíritu nos guía en que decir. Puedes empezar con el modelo de oración que Cristo nos dejó: la llamada oración del Padre nuestro. Esta oración contiene toda la escencia de lo que necesitamos orar, porque fue dada por Jesús a los discípulos ante la petición que le hicieron: "enséñanos a orar", y es un modelo para aprender a orar. No son palabras que se tengan que recitar como una repetición sin pensar, sino que son una guía para desarrollar un tema de conversación con Dios. 

 

¿Cuál es el punto?

¿Qué es lo indica? ¿Qué más puedo decir?

Temas

1. “Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre”.

Dile a Dios quién es Él para ti. Cómo percibes la identidad de Dios.

Reconoce su paternidad, su grandeza y su posición en tu vida.

Alabanza
Adoración
Confianza

2. “Hágase tu voluntad en la Tierra como en el cielo”.

Pide que Dios se glorifique en la Tierra, que se haga Su voluntad, no la tuya. Rinde tus deseos y circunstancias a Él y ponte a su servicio.

Reconoce su voluntad (las cosas que conforman la esencia de su reino; los frutos de Su Espíritu), busca su guía.

Propósito
Plan de Dios
Dirección

3. “Danos hoy el pan nuestro de cada día”.

Pide por tus necesidades y las de otros.

Qué es lo que se necesitará cada día.

Provisión

Compasión
Intercesión

4. “Perdona nuestras deudas  así como también nosotros perdonamos a quienes nos deudores”.

Pide a Dios que te haga libre de la culpa, que disculpe tus ofensas, faltas o pecados y las de otros. Retira toda exigencia de culpa o deseo de venganza.

Perdonar para ser perdonados de todo el mal que se haya cometido en las relaciones con nuestro prójimo. Dejar de condenar o juzgar.

Perdón

Misericordia

Reconciliación

5. “No nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”.

Pide que Dios te brinde protección, que te de fuerza y te mantenga de pie y te mantengas a paso firme. Integridad ante el pecado.

El deseo de tu propia libertad y la de los demás de todo mal. Que Dios nos cuide y defienda de toda maldad u oposición.

Protección

Libertad

 

6. “Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre y siempre. Amén”.

Hacer una declaración de fe. Expresar que pones tu confianza en Él.

Confesar tu creencia en la autoridad y el poder que Él tiene sobre todo.

Poder

Esperanza

En resúmen, en la oración, haz que Dios esté en el pedestal de tu corazón. Puedes intentar unc onsejo de Oswald Chambers: Haz de Dios tu primer pensamiento en la mañana y tu último pensamiento en la noche”. 


2. Lee y medita en Su Palabra

Haz lo posible por establecer un hábito de leer la Biblia diariamente. Puede ser antes, durante o después del desayuno, antes de la comida y/o antes de la cena. No hay reglas legalistas. El punto es que la leas, la estudies, profundizes en ella, y veas cómo apuntan a Cristo, continuamente. Que medites en Él y tu mente esté anclada a Él, a sus enseñanzas y su verdad. Esto te ayudará a conocer mejor a Dios, Su voluntad y Sus promesas. 

2 Timoteo 3:16-17 - 16  - Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Mateo 4:4 - NVI -  Jesús respondió: —Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. 

Juan 5:39 RVA-2015 - Escudriñen las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen vida eterna y ellas son las que dan testimonio de mí.

Dios inspiró las Escrituras a través de su Espíritu Santo usando a quienes tuvieron un encuentro con Él. Dios habla y revela más cosas a tu espíritu a través de la Escritura. Si queremos que Dios nos hable, debemos recurrir a las Escrituras y el Espíritu de Dios nos hablará al espíritu y recordará sus palabras cuando más las necesitemos. 

Leer las Escrituras es un privilegio que muchos de los antiguos no tuvieron la oportunidad y debemos aprovechar y crecer en entendimiento, pidiéndole al Padre. Somos bienaventurados de tener los testimonios de la Escritura, pues esto nos ayuda a fortalecer nuestra fe.

Mateo 13:16-17 Reina-Valera 1960 16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Juan 20:30-31 - Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Efesios 3:17-19 - para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 

Romanos 10:17 17 - Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Leer las Escrituras es más importante que leer cualquier otro libro y su consejo debe ser priorizado a la luz de la gracia de Dios para poder estar preparados para compartir de forma apropriada sobre el camino de Dios.

RVA-2015 Más bien, santifiquen en su corazón a Cristo como Señor y estén siempre listos para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes, pero háganlo con mansedumbre y reverencia.

3. Participa en la comunidad cristiana

No descuides su iglesia, que es el cuerpo de Cristo. La iglesia (la unión de creyentes) es una extensión, una manifestación de Cristo. ¿Cómo podríamos poner al Señor en primer lugar y descuidar totalmente su iglesia al mismo tiempo?

Rodéate de otros creyentes que te animen a crecer espiritualmente y a quiene tú puedas animar también. La Biblia sí indica que es importante congregarnos (reunirnos, estar unidos) con otros creyentes con quienes caminemos juntos siguiendo a Jesús, y que nos motivemos a mantenernos enfocados en nuestra relación con Dios. No necesita forzosamente ser en un edificio, en un templo o en una construcción. Puede ser en una casa, en un parque, en las calles. El punto es ser iglesia.

1 Corintios 12:12-27 - 12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. 27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

Es necesario ser iglesia con creyentes que nos animen e inspiren a seguir conociendo y creciendo en Cristo con el amor del Padre, la obediencia a Dios y la fe en Cristo. La iglesia es el cuerpo de Cristo y lo que enseñó Pablo es que no nos aislemos o vivamos como ermitaños o en una isla. Fuimos creados para estar juntos. El diseño que Dios tenía de la iglesia fue que fueramos como una familia unida. A veces unos están en otro lugar, pero es bueno y necesario que pasemos tiempo que los otros creyentes que están cerca. No solo con los que mejor nos caen y con los que más se parecen a nosotros, sino con todos.


4. Pon a Dios en el centro de tus decisiones


La grandeza espiritual comienza con un corazón que pone a Dios en primer lugar” (Dietrich Bonhoeffer). Poner al reino de Dios y su justicia implica que en nuestras decisiones nos preguntemos: “¿Esto glorifica a Dios? ¿Está alineado con Su voluntad?”.

“Poner a Dios en primer lugar es elegir un camino de fe, confianza y obediencia” (Charles Stanley). Habrá ocasiones en las que tendrás que negarte a hacer cosas que de otra forma hubieras hecho, o aceptar cosas que no harías con tal de dar gloria a Dios. 

Mateo 5:16 RVA-2015 - Así alumbre la luz de ustedes delante de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos. 

1 Corintios 10:31 - RVA-2015 Por tanto, ya sea que coman o beban, o que hagan otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.   
Colosenses 3:17 - Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre. 
1 Pedro 4:11 - El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

Poner a Dios en primer lugar en todas tus decisiones implica también que seas movido por lo que Él dice, no por lo que dice la gente, ni por la reputación falsa que el mundo pueda dar, ni por todo lo que siente tu cuerpo o tu corazón. Esto incluye poner su Palabra, antes que la opinión que cualquier ser humano o tu propia opinión o parecer.

Lucas 14:26 - NBV «El que quiera seguirme tiene que amarme más que a su padre, a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso más que a su propia vida. De lo contrario, no podrá ser mi discípulo.

Gálatas 1:9 - TLA Yo no ando buscando que la gente apruebe lo que digo. Ni ando buscando quedar bien con nadie. Si así lo hiciera, ya no sería yo un servidor de Cristo. ¡Para mí, lo importante es que Dios me apruebe! 

Hechos 5:29 —¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! —respondieron Pedro y los demás apóstoles—. 

Mateo 5:11-12 Reina-Valera 1960 - Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 

Poner el reino de Dios y su justicia primera implica que Él sea el centro de nuestras decisiones, por encima de nuestros deseos, y que en nuestro ser esté arraigado el primer amor del Padre. Esto es lo que moldeará la forma en la que andamos por la vida, la forma en que administramos nuestros recursos o usamos nuestros bienes, nuestro tiempo, las cosas que hablamos o decimos, los lugares a donde vamos, las razones por las cuales hacemos las cosas y asimismo las cosas de las cuales nos abstenemos. 

A veces no se trata solo de renunciar o negarnos de cosas malas. Habrá momentos o situaciones en los que se tratará de negarnos a cosas "buenas" o inofensivas que, sin embargo, Dios nos pedirá poner en segundo lugar, así como Abraham renunció a su hijo. Otro ejemplo es el ayuno, una abstención de la comida con tal de buscar a Dios primero, sin distracciones, y fortalecernos en nuestra dependencia a Él. 


5. Sirve a los demás con amor

Dios es amor, y el que ama a Dios es necesario que ame al prójimo y busque el bien mutuo más que el bien de uno mismo. Poner primero el reino de Dios y su justicia nos orilla a reflejar Su amor a través del servicio y a los demás. Busca oportunidades para ayudar a quienes te rodean, incluso a los enemigos.

Lucas 6:32 - PDT »Si ustedes solamente aman a los que los aman, ¿qué gracia tiene? Hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.

Buscar la justicia del reino de Dios implica que activamente y proactivamente pensemos en maneras de efectuar o aplicar los principios de su reino, y todos esos principios se relacionan en cierto punto con nuestro trato y nuestro amor al prójimo. ¿Cómo podríamos mostrar la paciencia, la mansedumbre, la benignidad, el dominio propio, etc. si no hubieran situaciones en las que estas sean probadas? Dios nos llama a "esforzarnos" y ser valientes.


Conclusiones

Poner a Dios en primer lugar no es algo que ocurra automáticamente; requiere de intención, disciplina y fe. Requiere que uno niegue la propia carne, la dependencia corporal o egoísta, y que uno decida con determinación seguir el camino de Cristo. 

Cuando priorizamos Su reino y Su justicia, podremos alinearnos y experimentar con mayor claridad y revelación una vida llena de propósito en Su presencia. Como dijo Billy Graham, “Pon a Dios en primer lugar y no habrá límites para lo que Él pueda hacer en tu vida”.

Que Dios sea el primer lugar siempre y las demás cosas, problemas, situaciones, realidades y personas se queden en segundo plano. 



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